jueves, 24 de septiembre de 2009

MARY PYLE


San Pio de Pietrelcina. Mary Pyle. DeDonato Calabrese


Llamada con el apodo "americana", Mary Pyle, pertenece a los hijos espirituales de Padre Pio de la primera hora.

Nacida en los Estados Unidos por una familia protestante, el 17 de abril de 1888, Adelia Pyle "descubre la religión católica durante un largo viaje a Europa.

El culto a Jesús Eucarístico y a la Virgen Maria le allanan la conversión al Catolicismo que ocurre, en el 1918, con el bautismo recibido por los Padres Jesuitas de Barcelona. Y justo durante este su viaje en Europa, Adelia siente hablar de Padre Pio de Pietrelcina, decidiendo, en su corazón, de irle a S. Giovanni Rotondo.

Aquí el encuentra el fraile estigmatizado. Es el día del 4 de octubre del 1923.

Adelia vuelve luego a S. Giovanni Rotondo dónde, el 24 agosto del 1924, entra a hacer parte del tercer orden franciscano, recibiendo por las manos de Padre Pio la saya marrona de terciaria y cambiando su nombre en Mary. A la sombra de la dirección espiritual de Padre Pio, recorrerá el difícil y sublime camino de la perfección cristiana. De este momento, será llamada suor Maria.

Siendo hija de un rico industrial estadounidense, Mary Pyle no construye sólo una casa bastante capaz, en los aprietas convento que, en tiempos en que faltan los hoteles, acoge a muchos romeros e hijos espirituales de Padre Pio. Pero cumple obras de caridad y de bien y hace edificarle en Pietrelcina, con capitales propias, el convento con el anexo seminario seráfico y la anexa Iglesia de la Sagrada Familia .

La construcción del convento en Pietrelcina fue deseada por algunos ciudadanos de Pietrelcina que se dirigieron a Mary. Ella aceptó enseguida la idea y la formuló, con el propósito de realizarla, a su Director espiritual Padre Pio: "¿Padre, puedo construir un convento en Pietrelcina? Sí - Padre Pio contestó -. Constrúyelo pronto y lo dedicas a la Sagrada Familia".

El lugar dónde se construye el convento es el mismo dónde, según la tradición, el joven Padre Pio, paseando con el cura, don Salvatore Pannullo, sintió, de joven, un coro de ángeles y campanas tocar ininterrumpidamente.

La misma Mary Pyle, durante los trabajos para la construcción del complejo, le ha permanecido a Pietrelcina, precisamente en la misma vivienda de calle S. Maria de los Ángeles dónde Padre Pio vivió desde el 1910 hasta al 1016.

En el diciembre del 1929, Mary Pyle Mary acoge, en su casa, a los padres de Padre Pio: mamá Peppa y papá Grazio. Ella los asistirá, en su casa, hasta su muerte.

Mary Pyle vive el ideal franciscano de pobreza evangélica, de servicio y de ruego. Por su comportamiento de vida. es muy estimada en S. Giovanni Rotondo. Día y noche, siempre, Maria viste la saya de terciaria franciscana. Un ideal religioso, el suyo, que vives intensamente en su corazón, donando amor y hospitalidad a todos los que le van a S. Giovanni Rotondo y buscan hospitalidad a ella.

Mary Pyle dice así de Padre Pio: "Nadie lo conoce bien, si no Dios. Nadie conoce su vida íntima, salvo naturalmente, su confesor, pero aquel no puede hablar. Recogemos las migas que caen del comedor del Rey. Todas estas casas que se encuentran alrededor del convento han estado construidas por personas convertidas después de haber encontrado a Padre Pio".

domingo, 6 de septiembre de 2009

SACERDOTE Y VICTIMA


Fraile Pio quiere ser sacerdote. Y tan más lo desea, cuanto más siente su salud deteriorarse. Él ha sabido que, por graves motivos de salud, puede estar ordenado sacerdote. También favorecido por los superiores que están en fuerte aprensión para su salud, el Fraile de Pietrelcina formula la solicitud de ser ordenado sacerdote en antelación. Conseguida una respuesta favorable, está examinado por la curia arcivescovile de Benevento y es, pues, admitido al sacerdocio.
Por fin, el 10 agosto del 1910, en la catedral de Benevento, presentes: la mamá, el hermano y don Salvatore Pannullo, arcipreste de Pietrelcina, Fraile Pi es consagrado sacerdote por monseñor Paolo Schinosi.
Cuatro días después, la víspera de Maria Asumida, Padre Pio canta su primera misa en la Iglesia de Pietrelcina, al altar de la Virgen de la Libera.
En este día padre Pio escribe un breve ruego que representa ya expresa su programa de vida:
"O Jesús, mi suspiro y mi vida, mientras hoy te elevo en un misterio de amor, te pregunto de poder ser, para tí, un sacerdote santo y una víctima perfecta".
¿Pero, cuáles son los sentimientos del novicio sacerdote Padre Pio de Pietrelcina en aquellos días? Podemos argüirlo leyendo la carta que él, el 17 agosto del 1910, escribe a su director a espiritual Padre Benedetto de San Marco en Lamis:
"Mi querido padre, por varios días he sido mal; quizás la causa principal de eso ha sida la demasiada conmoción a que el espíritu en estos días ha ido sujeto.... mi corazón está rebosante de alegría y se siente cada vez más fuerte a encontrar cualquiera aflicción, en caso de que se trate de obedecerle a Jesús".
El 4 de septiembre, bajo el peso de sus sufrimientos físicos, así le escribe a Padre a Benedetto:
"Ay sí, padre, cuánto es bueno Jesús conmigo! ¡Ay! qué preciosos momentos son éstos; es una felicidad que no sé a que compararla; es una felicidad que casi sólo en las aflicciones el Dios me da a gustar. ...... querer y servir. También entre muchos sufrimientos, soy feliz porque me pareces de sentir mi corazón palpitar con el de Jesús".
Después del la ordenación sacerdotal, Padre Pio queda en Pietrelcina por casi seis años. Los primeros años de sacerdocio pasan mientras él es circundado por el cariño de su familia, de los parientes y de los paisanos. Su enfermedad misteriosa lo obliga, cada vez que los superiores lo mandan al convento, volver a casa por motivos de salud. Y en efecto sólo a Pietrelcina él que él logra recobrar poca salud, pero no a recobrar el total bienestar.
El 29 noviembre del 1910, Padre Pio escribe así a Padre Benedetto:
"De varios días en acá me siento muy más mal con la salud. Pero lo que en ispecial modo me atormenta, son la tos y los dolores de tórax. La tos luego es tan fuerte y en las horas nocturnas, que poco falta que no se parte el pecho; y muchas veces, por temor, voy repitiéndome el acto de dolor"
En Pietrelcina, habitando sobre la "Torretta" en vico Storto Valla, Padre Pio vive su vida sacerdotal. Ante todo, hay el tiempo dedicado al ruego. A menudo se hace cerrar en la iglesia de Sant'Anna o en la parroquia de Santa Maria degli Angeli, para sólo quedar en adoración delante de Jesús Sacramentado. Una vez el sacrestano llega en iglesia y lo encuentra casi desmayado, extendido por tierra. Preocupado, va a llamar el cura y le dice que Padre Pio ha muerto". Don Salvatore Pannullo, que conoce Padre Pio muy bien, así contesta: no preocuparte: tú a mediodía tocas las campanas y luego vas a comer a casa..... que el muerto resucita".
El 29 marzo del 1911 Padre Pio escribe así a a Padre Benedetto de San Marco en Lamis:
"... pero lo que más me hiere, padre, es el pensamiento de Jesús sacramentado. El corazón se siente como atraído por una fuerza superior antes de unirse a la mañana en sacramento. Tengo tal hambre y sed antes de recibirlo, que poco falta que no muero de preocupación. Y precisamente porque no puedo no unirme a Él, y a las veces cola fiebre encima soy obligado a ir a nutrirme de sus carnes".
Padre Pio colabora activamente, por el ministerio sacerdotal, con don Salvatore Pannullo. Celebra las funciones religiosas y administra los sacramentos. Pero también tiene el tiempo de estudiar teología, de curar la catequesis a los pequeños, sea a Pietrelcina que a Piana Romana, de vivir momentos de intimidad con su familia, los parientes y los amigos; sobre todo la comunidad de su barrio, el burgo "Castello". Él se entera de que don Domenico Tizzani, ex sacerdote ahora exclaustrado que fue su primer profesor, está a punto de morir y nadie tiene el ánimo de acercarse a él. La hijuela, casi desgraciada, ve pasar a Padre Pio su anterior casa y lo llama, preguntándole de visitar al papá. Padre Pio entra y reconcilia, el suyo primer maestro, con el amor y la misericordia del Padre Celeste, entre las lágrimas de arrepentimiento de Tizzani y de la hija, y de su intensa conmoción.

"Padre Pío es el Cura de Ars de hoy", dice Postulador de franciscanos


En la víspera de la visita del Papa Benedicto XVI a San Giovanni Rotondo en donde están los restos mortales de San Pío de Pietrelcina; el postulador de los franciscanos capuchinos, P. Florio Tessari, señaló que este santo sacerdote "es el cura de Ars de hoy" porque ambos vivieron teniendo como centro de todo a la Eucaristía y se entregaron a sus fieles en el confesionario.
En entrevista concedida a L'Osservatore Romano, el P. Tessari resaltó, al iniciarse el Año Sacerdotal decretado por el Papa Benedicto XVI en ocasión del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, las similitudes de este santo con el Padre Pío de Pietrelcina, santo estigmatizado a quien el Pontífice visitará este domingo 21 de junio.
"El Santo Cura de Ars hacía la misma cosa que el Padre Pío: celebraba la Eucaristía y se ponía a disposición para administrar el sacramento de la reconciliación. Quienes llegaban a San Giovanni Rotondo, buscaban al Padre Pío como quienes buscaban al Cura de Ars. Iban para la celebración de la Eucaristía y para el sacramento de la Reconciliación", comentó.
Seguidamente comentó como el Padre Pío fue "un fraile, un sacerdote religioso que ha vivido con profunda observancia los consejos evangélicos (castidad, obediencia y pobreza), ha sufrido en silencia en las dificultades como un auténtico Cireneo y ha sido al mismo tiempo un crucificado sin cruz".
Para el postulador, los elementos fundamentales que hicieron que este fraile llegara a ser canonizado fueron dos: "la fe a ultranza y la obediencia también a ultranza, pese a las dificultades encontradas en su vida. Importante fue también vivir en modo sencillo y en total unión con Jesús, la Virgen María y la Eucaristía".
Luego de señalar que el Santo de Pietrelcina amó mucho a la Iglesia y al Papa, el postulador resaltó que su mensaje sigue teniendo vigencia para los hombres de hoy a quienes le dice "amando profundamente a Dios se ama en modo intenso al hombre. El Padre Pío da a la humanidad una respuesta concreta al sufrimiento a través de los grupos de oración y la Casa de alivio del sufrimiento. El Padre Pío es el hombre para Dios y el hombre al servicio del hombre".