miércoles, 22 de septiembre de 2010
Iglesia celebra hoy 100 años de sacerdote del Padre Pío
El Arzobispo de Benevento (Italia), Mons. Andrea Mugione, que presidió hoy una Misa por los 100 años de ordenación sacerdotal del Santo Padre Pío de Pietrelcina, señaló que el ejemplo de este presbítero que se entregó por completo a la Iglesia de Cristo y al servicio de los demás, debe alentar a los católicos a "responder incondicionalmente a la voluntad de Dios".
En diálogo con Radio Vaticano y al recordar que el santo capuchino fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1910, el Prelado señaló que "este centenario de la ordenación es verdaderamente un momento especialísimo de oración, de gracia y también de reflexión".
Luego de comentar que el Padre Pío consideraba que tenía una especial vocación a "hacerse víctima sacrificial para expiar el pecado en el mundo y por la conversión de toda la humanidad", el Prelado recordó que el Santo de Pietrelcina obtuvo el permiso para ordenarse a los 23 años a causa de las diversas enfermedades que sufría que lo hacían pensar con frecuencia en una pronta muerte.
Comentando el don de Dios para el santo sacerdote italiano quien llevó durante años los estigmas del Señor, el Arzobispo refirió que "subrayamos mucho el ícono del Cristo Crucificado para el Padre Pío, pero debemos añadir que el icono verdadero es el de Cristo Crucificado. Es también aquel del Cristo Crucificado y Resucitado, porque al final él siempre nos comunica la alegría de vivir".
Finalmente indicó que el Santo de Pietrelcina vivía en la tierra "prácticamente en la eternidad y ha sabido vivir el Evangelio con la vida transformada en Cristo y por Cristo".
En diálogo con Radio Vaticano y al recordar que el santo capuchino fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1910, el Prelado señaló que "este centenario de la ordenación es verdaderamente un momento especialísimo de oración, de gracia y también de reflexión".
Luego de comentar que el Padre Pío consideraba que tenía una especial vocación a "hacerse víctima sacrificial para expiar el pecado en el mundo y por la conversión de toda la humanidad", el Prelado recordó que el Santo de Pietrelcina obtuvo el permiso para ordenarse a los 23 años a causa de las diversas enfermedades que sufría que lo hacían pensar con frecuencia en una pronta muerte.
Comentando el don de Dios para el santo sacerdote italiano quien llevó durante años los estigmas del Señor, el Arzobispo refirió que "subrayamos mucho el ícono del Cristo Crucificado para el Padre Pío, pero debemos añadir que el icono verdadero es el de Cristo Crucificado. Es también aquel del Cristo Crucificado y Resucitado, porque al final él siempre nos comunica la alegría de vivir".
Finalmente indicó que el Santo de Pietrelcina vivía en la tierra "prácticamente en la eternidad y ha sabido vivir el Evangelio con la vida transformada en Cristo y por Cristo".
martes, 23 de febrero de 2010
ORACIÒN PARA LOS NIÑOS DEL PADRE PÌO
Oración por los Niños
Buen Dios, por intercesión de San Pío de Pietrelcina, que tanto te amó y siempre en ti confió, hasta que consiguió vivir como un niño pequeño abandonado en brazos de su padre, te suplicamos por los niños, por quienes él siempre mostró predilección.
Te confiamos a los niños ricos, que tienen abundancia en bienes materiales, pero que a veces carecen del afecto de sus padres. Te encomendamos a los niños más pobres a quienes nuestra sociedad de consumo ha quitado todas las posibilidades de progreso.
Te imploramos por los niños sanos, para que no se crean inmortales, ni sean soberbios. Te suplicamos por niños enfermos, para que no desesperen ni caigan en la depresión.
Te rogamos por los niños sin hogar, por los que sufren hambre, por los que viven en países en guerra, por los desamparados, por los que han caído en las garras de la droga, por los que son esclavos o viven como si lo fueran, por los chicos de la calle y los encarcelados.
Finalmente, Padre bueno y misericordioso, queremos pedirte por quienes no te conocen, ni han oído hablar de tu Hijo: Que como el Padre Pío, muchos se compadezcan de ellos y consagren su vida a servirlos. Amén
Buen Dios, por intercesión de San Pío de Pietrelcina, que tanto te amó y siempre en ti confió, hasta que consiguió vivir como un niño pequeño abandonado en brazos de su padre, te suplicamos por los niños, por quienes él siempre mostró predilección.
Te confiamos a los niños ricos, que tienen abundancia en bienes materiales, pero que a veces carecen del afecto de sus padres. Te encomendamos a los niños más pobres a quienes nuestra sociedad de consumo ha quitado todas las posibilidades de progreso.
Te imploramos por los niños sanos, para que no se crean inmortales, ni sean soberbios. Te suplicamos por niños enfermos, para que no desesperen ni caigan en la depresión.
Te rogamos por los niños sin hogar, por los que sufren hambre, por los que viven en países en guerra, por los desamparados, por los que han caído en las garras de la droga, por los que son esclavos o viven como si lo fueran, por los chicos de la calle y los encarcelados.
Finalmente, Padre bueno y misericordioso, queremos pedirte por quienes no te conocen, ni han oído hablar de tu Hijo: Que como el Padre Pío, muchos se compadezcan de ellos y consagren su vida a servirlos. Amén
ORACIÒN PARA LOS NIÑOS DEL PADREW
Oración por los Niños
Buen Dios, por intercesión de San Pío de Pietrelcina, que tanto te amó y siempre en ti confió, hasta que consiguió vivir como un niño pequeño abandonado en brazos de su padre, te suplicamos por los niños, por quienes él siempre mostró predilección.
Te confiamos a los niños ricos, que tienen abundancia en bienes materiales, pero que a veces carecen del afecto de sus padres. Te encomendamos a los niños más pobres a quienes nuestra sociedad de consumo ha quitado todas las posibilidades de progreso.
Te imploramos por los niños sanos, para que no se crean inmortales, ni sean soberbios. Te suplicamos por niños enfermos, para que no desesperen ni caigan en la depresión.
Te rogamos por los niños sin hogar, por los que sufren hambre, por los que viven en países en guerra, por los desamparados, por los que han caído en las garras de la droga, por los que son esclavos o viven como si lo fueran, por los chicos de la calle y los encarcelados.
Finalmente, Padre bueno y misericordioso, queremos pedirte por quienes no te conocen, ni han oído hablar de tu Hijo: Que como el Padre Pío, muchos se compadezcan de ellos y consagren su vida a servirlos. Amén
Buen Dios, por intercesión de San Pío de Pietrelcina, que tanto te amó y siempre en ti confió, hasta que consiguió vivir como un niño pequeño abandonado en brazos de su padre, te suplicamos por los niños, por quienes él siempre mostró predilección.
Te confiamos a los niños ricos, que tienen abundancia en bienes materiales, pero que a veces carecen del afecto de sus padres. Te encomendamos a los niños más pobres a quienes nuestra sociedad de consumo ha quitado todas las posibilidades de progreso.
Te imploramos por los niños sanos, para que no se crean inmortales, ni sean soberbios. Te suplicamos por niños enfermos, para que no desesperen ni caigan en la depresión.
Te rogamos por los niños sin hogar, por los que sufren hambre, por los que viven en países en guerra, por los desamparados, por los que han caído en las garras de la droga, por los que son esclavos o viven como si lo fueran, por los chicos de la calle y los encarcelados.
Finalmente, Padre bueno y misericordioso, queremos pedirte por quienes no te conocen, ni han oído hablar de tu Hijo: Que como el Padre Pío, muchos se compadezcan de ellos y consagren su vida a servirlos. Amén
viernes, 4 de diciembre de 2009
Acercarse con confianza al sacramento de la Reconciliación, exhorta Benedicto XVI

Al finalizar la Audiencia General de este miércoles y al recordar que hoy se celebra el 25 aniversario de la exhortación apostólica "Reconciliatio et paenitentia" del recordado siervo de Dios Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI alentó a los fieles a acercarse con confianza al sacramento de la Reconciliación.
Tras explicar que la mencionada exhortación "llamó la atención sobre la importancia del sacramento de la penitencia en la vida de la Iglesia", el Santo Padre recordó "algunas figuras extraordinarias de ‘apóstoles del confesionario’, incansables dispensadores de la misericordia divina: San Juan María Vianney (el Cura de Ars), San Giuseppe Cafasso, San Leopoldo Mandić, San Pío de Pietrelcina (el Padre Pío)".
Seguidamente el Papa pidió a los jóvenes que el "testimonio de fe y de caridad" de estos santos les "impulse a huir del pecado y a proyectar el futuro como un servicio generoso a Dios y al prójimo. Que ayude a los enfermos a experimentar en el sufrimiento la misericordia de Cristo crucificado. Anime a los recién casados a crear en la familia un clima constante de fe y de reciproca comprensión".
Finalmente el Papa exhortó a que "el ejemplo de estos santos, asiduos y fieles ministros del perdón divino sea para los sacerdotes –especialmente en este Año sacerdotal– y para todos los cristianos una invitación a confiar siempre en la bondad de Dios, acercándose y celebrando con confianza el Sacramento de la Reconciliación".
jueves, 24 de septiembre de 2009
MARY PYLE
Llamada con el apodo "americana", Mary Pyle, pertenece a los hijos espirituales de Padre Pio de la primera hora.
Aquí el encuentra el fraile estigmatizado. Es el día del 4 de octubre del 1923.
domingo, 6 de septiembre de 2009
SACERDOTE Y VICTIMA

Fraile Pio quiere ser sacerdote. Y tan más lo desea, cuanto más siente su salud deteriorarse. Él ha sabido que, por graves motivos de salud, puede estar ordenado sacerdote. También favorecido por los superiores que están en fuerte aprensión para su salud, el Fraile de Pietrelcina formula la solicitud de ser ordenado sacerdote en antelación. Conseguida una respuesta favorable, está examinado por la curia arcivescovile de Benevento y es, pues, admitido al sacerdocio.
Por fin, el 10 agosto del 1910, en la catedral de Benevento, presentes: la mamá, el hermano y don Salvatore Pannullo, arcipreste de Pietrelcina, Fraile Pi es consagrado sacerdote por monseñor Paolo Schinosi.
Cuatro días después, la víspera de Maria Asumida, Padre Pio canta su primera misa en la Iglesia de Pietrelcina, al altar de la Virgen de la Libera.
En este día padre Pio escribe un breve ruego que representa ya expresa su programa de vida:
"O Jesús, mi suspiro y mi vida, mientras hoy te elevo en un misterio de amor, te pregunto de poder ser, para tí, un sacerdote santo y una víctima perfecta".
¿Pero, cuáles son los sentimientos del novicio sacerdote Padre Pio de Pietrelcina en aquellos días? Podemos argüirlo leyendo la carta que él, el 17 agosto del 1910, escribe a su director a espiritual Padre Benedetto de San Marco en Lamis:
"Mi querido padre, por varios días he sido mal; quizás la causa principal de eso ha sida la demasiada conmoción a que el espíritu en estos días ha ido sujeto.... mi corazón está rebosante de alegría y se siente cada vez más fuerte a encontrar cualquiera aflicción, en caso de que se trate de obedecerle a Jesús".
El 4 de septiembre, bajo el peso de sus sufrimientos físicos, así le escribe a Padre a Benedetto:
"Ay sí, padre, cuánto es bueno Jesús conmigo! ¡Ay! qué preciosos momentos son éstos; es una felicidad que no sé a que compararla; es una felicidad que casi sólo en las aflicciones el Dios me da a gustar. ...... querer y servir. También entre muchos sufrimientos, soy feliz porque me pareces de sentir mi corazón palpitar con el de Jesús".
Después del la ordenación sacerdotal, Padre Pio queda en Pietrelcina por casi seis años. Los primeros años de sacerdocio pasan mientras él es circundado por el cariño de su familia, de los parientes y de los paisanos. Su enfermedad misteriosa lo obliga, cada vez que los superiores lo mandan al convento, volver a casa por motivos de salud. Y en efecto sólo a Pietrelcina él que él logra recobrar poca salud, pero no a recobrar el total bienestar.
El 29 noviembre del 1910, Padre Pio escribe así a Padre Benedetto:
"De varios días en acá me siento muy más mal con la salud. Pero lo que en ispecial modo me atormenta, son la tos y los dolores de tórax. La tos luego es tan fuerte y en las horas nocturnas, que poco falta que no se parte el pecho; y muchas veces, por temor, voy repitiéndome el acto de dolor"
En Pietrelcina, habitando sobre la "Torretta" en vico Storto Valla, Padre Pio vive su vida sacerdotal. Ante todo, hay el tiempo dedicado al ruego. A menudo se hace cerrar en la iglesia de Sant'Anna o en la parroquia de Santa Maria degli Angeli, para sólo quedar en adoración delante de Jesús Sacramentado. Una vez el sacrestano llega en iglesia y lo encuentra casi desmayado, extendido por tierra. Preocupado, va a llamar el cura y le dice que Padre Pio ha muerto". Don Salvatore Pannullo, que conoce Padre Pio muy bien, así contesta: no preocuparte: tú a mediodía tocas las campanas y luego vas a comer a casa..... que el muerto resucita".
El 29 marzo del 1911 Padre Pio escribe así a a Padre Benedetto de San Marco en Lamis:
"... pero lo que más me hiere, padre, es el pensamiento de Jesús sacramentado. El corazón se siente como atraído por una fuerza superior antes de unirse a la mañana en sacramento. Tengo tal hambre y sed antes de recibirlo, que poco falta que no muero de preocupación. Y precisamente porque no puedo no unirme a Él, y a las veces cola fiebre encima soy obligado a ir a nutrirme de sus carnes".
Padre Pio colabora activamente, por el ministerio sacerdotal, con don Salvatore Pannullo. Celebra las funciones religiosas y administra los sacramentos. Pero también tiene el tiempo de estudiar teología, de curar la catequesis a los pequeños, sea a Pietrelcina que a Piana Romana, de vivir momentos de intimidad con su familia, los parientes y los amigos; sobre todo la comunidad de su barrio, el burgo "Castello". Él se entera de que don Domenico Tizzani, ex sacerdote ahora exclaustrado que fue su primer profesor, está a punto de morir y nadie tiene el ánimo de acercarse a él. La hijuela, casi desgraciada, ve pasar a Padre Pio su anterior casa y lo llama, preguntándole de visitar al papá. Padre Pio entra y reconcilia, el suyo primer maestro, con el amor y la misericordia del Padre Celeste, entre las lágrimas de arrepentimiento de Tizzani y de la hija, y de su intensa conmoción.
Por fin, el 10 agosto del 1910, en la catedral de Benevento, presentes: la mamá, el hermano y don Salvatore Pannullo, arcipreste de Pietrelcina, Fraile Pi es consagrado sacerdote por monseñor Paolo Schinosi.
Cuatro días después, la víspera de Maria Asumida, Padre Pio canta su primera misa en la Iglesia de Pietrelcina, al altar de la Virgen de la Libera.
En este día padre Pio escribe un breve ruego que representa ya expresa su programa de vida:
"O Jesús, mi suspiro y mi vida, mientras hoy te elevo en un misterio de amor, te pregunto de poder ser, para tí, un sacerdote santo y una víctima perfecta".
¿Pero, cuáles son los sentimientos del novicio sacerdote Padre Pio de Pietrelcina en aquellos días? Podemos argüirlo leyendo la carta que él, el 17 agosto del 1910, escribe a su director a espiritual Padre Benedetto de San Marco en Lamis:
"Mi querido padre, por varios días he sido mal; quizás la causa principal de eso ha sida la demasiada conmoción a que el espíritu en estos días ha ido sujeto.... mi corazón está rebosante de alegría y se siente cada vez más fuerte a encontrar cualquiera aflicción, en caso de que se trate de obedecerle a Jesús".
El 4 de septiembre, bajo el peso de sus sufrimientos físicos, así le escribe a Padre a Benedetto:
"Ay sí, padre, cuánto es bueno Jesús conmigo! ¡Ay! qué preciosos momentos son éstos; es una felicidad que no sé a que compararla; es una felicidad que casi sólo en las aflicciones el Dios me da a gustar. ...... querer y servir. También entre muchos sufrimientos, soy feliz porque me pareces de sentir mi corazón palpitar con el de Jesús".
Después del la ordenación sacerdotal, Padre Pio queda en Pietrelcina por casi seis años. Los primeros años de sacerdocio pasan mientras él es circundado por el cariño de su familia, de los parientes y de los paisanos. Su enfermedad misteriosa lo obliga, cada vez que los superiores lo mandan al convento, volver a casa por motivos de salud. Y en efecto sólo a Pietrelcina él que él logra recobrar poca salud, pero no a recobrar el total bienestar.
El 29 noviembre del 1910, Padre Pio escribe así a Padre Benedetto:
"De varios días en acá me siento muy más mal con la salud. Pero lo que en ispecial modo me atormenta, son la tos y los dolores de tórax. La tos luego es tan fuerte y en las horas nocturnas, que poco falta que no se parte el pecho; y muchas veces, por temor, voy repitiéndome el acto de dolor"
En Pietrelcina, habitando sobre la "Torretta" en vico Storto Valla, Padre Pio vive su vida sacerdotal. Ante todo, hay el tiempo dedicado al ruego. A menudo se hace cerrar en la iglesia de Sant'Anna o en la parroquia de Santa Maria degli Angeli, para sólo quedar en adoración delante de Jesús Sacramentado. Una vez el sacrestano llega en iglesia y lo encuentra casi desmayado, extendido por tierra. Preocupado, va a llamar el cura y le dice que Padre Pio ha muerto". Don Salvatore Pannullo, que conoce Padre Pio muy bien, así contesta: no preocuparte: tú a mediodía tocas las campanas y luego vas a comer a casa..... que el muerto resucita".
El 29 marzo del 1911 Padre Pio escribe así a a Padre Benedetto de San Marco en Lamis:
"... pero lo que más me hiere, padre, es el pensamiento de Jesús sacramentado. El corazón se siente como atraído por una fuerza superior antes de unirse a la mañana en sacramento. Tengo tal hambre y sed antes de recibirlo, que poco falta que no muero de preocupación. Y precisamente porque no puedo no unirme a Él, y a las veces cola fiebre encima soy obligado a ir a nutrirme de sus carnes".
Padre Pio colabora activamente, por el ministerio sacerdotal, con don Salvatore Pannullo. Celebra las funciones religiosas y administra los sacramentos. Pero también tiene el tiempo de estudiar teología, de curar la catequesis a los pequeños, sea a Pietrelcina que a Piana Romana, de vivir momentos de intimidad con su familia, los parientes y los amigos; sobre todo la comunidad de su barrio, el burgo "Castello". Él se entera de que don Domenico Tizzani, ex sacerdote ahora exclaustrado que fue su primer profesor, está a punto de morir y nadie tiene el ánimo de acercarse a él. La hijuela, casi desgraciada, ve pasar a Padre Pio su anterior casa y lo llama, preguntándole de visitar al papá. Padre Pio entra y reconcilia, el suyo primer maestro, con el amor y la misericordia del Padre Celeste, entre las lágrimas de arrepentimiento de Tizzani y de la hija, y de su intensa conmoción.
"Padre Pío es el Cura de Ars de hoy", dice Postulador de franciscanos

En la víspera de la visita del Papa Benedicto XVI a San Giovanni Rotondo en donde están los restos mortales de San Pío de Pietrelcina; el postulador de los franciscanos capuchinos, P. Florio Tessari, señaló que este santo sacerdote "es el cura de Ars de hoy" porque ambos vivieron teniendo como centro de todo a la Eucaristía y se entregaron a sus fieles en el confesionario.
En entrevista concedida a L'Osservatore Romano, el P. Tessari resaltó, al iniciarse el Año Sacerdotal decretado por el Papa Benedicto XVI en ocasión del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, las similitudes de este santo con el Padre Pío de Pietrelcina, santo estigmatizado a quien el Pontífice visitará este domingo 21 de junio.
"El Santo Cura de Ars hacía la misma cosa que el Padre Pío: celebraba la Eucaristía y se ponía a disposición para administrar el sacramento de la reconciliación. Quienes llegaban a San Giovanni Rotondo, buscaban al Padre Pío como quienes buscaban al Cura de Ars. Iban para la celebración de la Eucaristía y para el sacramento de la Reconciliación", comentó.
Seguidamente comentó como el Padre Pío fue "un fraile, un sacerdote religioso que ha vivido con profunda observancia los consejos evangélicos (castidad, obediencia y pobreza), ha sufrido en silencia en las dificultades como un auténtico Cireneo y ha sido al mismo tiempo un crucificado sin cruz".
Para el postulador, los elementos fundamentales que hicieron que este fraile llegara a ser canonizado fueron dos: "la fe a ultranza y la obediencia también a ultranza, pese a las dificultades encontradas en su vida. Importante fue también vivir en modo sencillo y en total unión con Jesús, la Virgen María y la Eucaristía".
Luego de señalar que el Santo de Pietrelcina amó mucho a la Iglesia y al Papa, el postulador resaltó que su mensaje sigue teniendo vigencia para los hombres de hoy a quienes le dice "amando profundamente a Dios se ama en modo intenso al hombre. El Padre Pío da a la humanidad una respuesta concreta al sufrimiento a través de los grupos de oración y la Casa de alivio del sufrimiento. El Padre Pío es el hombre para Dios y el hombre al servicio del hombre".
En entrevista concedida a L'Osservatore Romano, el P. Tessari resaltó, al iniciarse el Año Sacerdotal decretado por el Papa Benedicto XVI en ocasión del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, las similitudes de este santo con el Padre Pío de Pietrelcina, santo estigmatizado a quien el Pontífice visitará este domingo 21 de junio.
"El Santo Cura de Ars hacía la misma cosa que el Padre Pío: celebraba la Eucaristía y se ponía a disposición para administrar el sacramento de la reconciliación. Quienes llegaban a San Giovanni Rotondo, buscaban al Padre Pío como quienes buscaban al Cura de Ars. Iban para la celebración de la Eucaristía y para el sacramento de la Reconciliación", comentó.
Seguidamente comentó como el Padre Pío fue "un fraile, un sacerdote religioso que ha vivido con profunda observancia los consejos evangélicos (castidad, obediencia y pobreza), ha sufrido en silencia en las dificultades como un auténtico Cireneo y ha sido al mismo tiempo un crucificado sin cruz".
Para el postulador, los elementos fundamentales que hicieron que este fraile llegara a ser canonizado fueron dos: "la fe a ultranza y la obediencia también a ultranza, pese a las dificultades encontradas en su vida. Importante fue también vivir en modo sencillo y en total unión con Jesús, la Virgen María y la Eucaristía".
Luego de señalar que el Santo de Pietrelcina amó mucho a la Iglesia y al Papa, el postulador resaltó que su mensaje sigue teniendo vigencia para los hombres de hoy a quienes le dice "amando profundamente a Dios se ama en modo intenso al hombre. El Padre Pío da a la humanidad una respuesta concreta al sufrimiento a través de los grupos de oración y la Casa de alivio del sufrimiento. El Padre Pío es el hombre para Dios y el hombre al servicio del hombre".
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